Los mitos de rentar.

Publicado el lunes 10 de octubre

Aunque rentar es una opción de acceso a vivienda muy socorrida hoy en día por la flexibilidad que esto implica para los estilos de vida actuales, existen muchos mitos relacionados con el arrendamiento.  La mayor parte de ellos son mal fundamentados, pero sobre todo, son creencias desactualizadas.

Aquí te dejamos los 5 más comunes, y lo mejor de todo, es que ¡los desmentimos!


Elige cuáles mitos quieres conocer:

 

Para inquilinos
Para propietarios

 

 

 

Si te sale malo el inquilino, ¡nunca lo sacas!

Este mito está basado en legislaciones previas que protegían muchísimo a los inquilinos, sin embargo, la realidad hoy es diferente y mucho más balanceada.  Normalmente siempre es mejor llegar a un buen arreglo cuando a tu inquilino se le complica el pago de la renta, pero en el peor escenario, los procesos en los juzgados son mucho más ágiles.  Todo depende de que tengas un buen contrato y una asesoría jurídica adecuada.  En algunos estados (en Nuevo León, por ejemplo), existen incluso ya juicios orales que se desarrollan mucho más rápido que los juicios tradicionales.  

 

No hay forma de saber a quién le rentas.

Si bien antes no existían instrumentos para conocer mejor a los inquilinos, hoy en día existen varias opciones que te pueden ayudar a saber qué tan buena paga es el prospecto y si ha estado involucrado anteriormente en algún juicio que lo haga no apto para rentarte.   A través de nuestro portal, puedes conocer estos dos aspectos sobre quién está presentándote una oferta o pidiéndote una cita.

 

 

Siempre hay que pedir aval con un bien raíz en la ciudad en donde está el inmueble.

Para empezar, el término “aval” ha sido mal utilizado, pues en realidad esta figura aplica únicamente para operaciones de crédito.  El término correcto en materia civil es el de “fiador”.  Esta figura es bastante útil para la cobranza de las rentas caídas y la entrega legal del inmueble.  Sin embargo, en ocasiones, cuando el inquilino viene de alguna otra ciudad o país, normalmente no contará con alguien conocido en la ciudad en la que va a rentar.   Si el inquilino te ofrece un fiador en otra ciudad, será importante que investigues la situación jurídica y crediticia de esa persona e incluso, revisar el estatus que guarda el inmueble en el registro público de esa localidad.  

Lo que sí es real es que si la persona es originaria de la ciudad en donde está el inmueble en renta, lo más recomendable será pedirle un fiador.  Si no te lo otorga, piensa en esto: ni su mamá ni su tía confían en él/ella, ¿por qué deberías confiarle tú tu inmueble?

Adicional al fiador (o ante la inexistencia del mismo), existen algunas otras garantías que como propietario puedes pedir a tu inquilino, como por ejemplo, que solicite una póliza de servicios jurídicos en la que tú seas el beneficiario.   

 

 

 

Cuando el inquilino se va, ¡listo! hago lo que quiera con el inmueble.

Cuando el inquilino se va, incluso dejando adeudos por rentas, tienes que obtener la posesión legal del inmueble, pues éste fue dado en posesión a tu inquilino a través del contrato de arrendamiento.  Lo que debes hacer es recurrir a un abogado para que te ayude a redactar un convenio de terminación o incluso un pequeño procedimiento judicial para que alguna autoridad te devuelva la posesión como propietario.  Antes de esto, no es recomendable entrar al inmueble.

 

Si compro un inmueble a través de un crédito y lo rento, con la renta se paga solo.

Todo depende en realidad de la tasa de interés de tu crédito.  El rendimiento anual de un inmueble en renta es de entre el 4 y el 8% antes de impuestos (dependiendo de la ciudad y de la zona), mientras que la tasa de interés de un préstamo hipotecario anda entre el 9 y el 13% (dependiendo del banco y si hay crédito otorgado por alguna institución pública).  Por ello, financieramente no es un negocio.  A nivel flujo, sin embargo, mensualmente pudiera ser mayor la renta a la letra de la hipoteca, por lo que efectivamente el crédito se paga sólo.  El negocio real en un caso como éste se da más bien a través de la plusvalía.  Es decir, el inmueble va subiendo de precio año con año y es ahí en donde tiene mucho más sentido invertir en un depa a través de un crédito e irlo pagando con la renta mensual.  Esto quiere decir, en términos generales, que los inmuebles en las ciudades y zonas con crecimiento son un buen negocio bajo este esquema.

 

 

Rentar es sinónimo de que no tienes para comprar.

El estilo de vida y las necesidades actuales han hecho que el arrendamiento sea la respuesta a las necesidades de vivienda de la población, e incluso te da acceso a mayor calidad de vivienda, permitiéndote decidir vivir en lugares más convenientes y cercanos a tu trabajo, a la escuela de tus hijos, o en las colonias que más te gustan.  Dicen por ahí que el mejor amenity de cualquier inmueble es la zona misma, y si en la zona está tu trabajo o los lugares que más visitas, pues tendrás el mejor inmueble.

 

Por citar algunos ejemplos, contrario a lo que se piensa, el arrendamiento es símbolo de progreso, en Alemania, el 57% de la gente no vive en su propia casa, en Suiza el 62% no vive en su propia casa…   En la Ciudad de México, el porcentaje de vivienda en renta es apenas del 24%, y a nivel nacional es el 16%.  

 

Y afortunadamente, la tendencia es buena, puesto que en México, según cifras de INEGI el arrendamiento creció 26.5% entre 2010 y 2015, vs una contracción del 1.3% en la vivienda propia.

 

El día en que el casero quiera, ¡me saca!

En algunos estados, existen períodos mínimos de arrendamiento residencial.  Por ejemplo, en la Ciudad de México, el plazo mínimo es de un año, así que no te preocupes, mínimo tienes un año para estar en el inmueble que escogiste.  Si tu casero decide que quiere sacarte antes de este plazo, sencillamente no lo podrá hacer.  Adicionalmente, a la hora de negociar las condiciones contractuales, tú podrás pedir un plazo mayor (también hay límites en algunos estados).  Así que ya sea porque lo dice la ley o porque lo firmaste en tu contrato, se tiene que cumplir el plazo del arrendamiento.  

 

Si el casero quiere vender el inmueble, en la mayor parte de los códigos civiles de nuestro país se establece que tú como inquilino tienes prioridad para comprar (en caso que así lo desees) siempre y cuando hayas pagado puntualmente tus rentas.  Tendrás que presentar una oferta conforme a los valores de mercado y cumplir con ciertos requisitos.   Si no deseas comprar, tienes que revisar las cláusulas de tu contrato y las especificidades del código civil de tu ciudad, pues al vencimiento del contrato es muy probable que sí tengas que entregar el inmueble.

 

 

Todo está del lado del casero.

La mayor parte de las legislaciones civiles establecen derechos y obligaciones bastante balanceadas.  Tu casero tendrá que tener el inmueble en condiciones de uso (es decir, será responsable de cuestiones estructurales y vicios ocultos) y tú tendrás que mantenerlo así (es decir, tenerlo limpio y bien mantenido) y pagar mensualmente tu renta.  

Salvo que pacten algo específicamente en el contrato, todas las mejoras deberán de ser autorizadas por el propietario y normalmente quedarán en el inmueble o incluso deberás quitarlas antes de desocuparlo.

Los incrementos de la renta normalmente van alineados a la inflación, aunque existen algunos caseros que premian la puntualidad en el pago de las rentas a través de incrementos menores a la inflación publicada en el país.

 

 

El casero puede entrar al inmueble cuando él quiera.

El inmueble está dado en posesión a ti como inquilino a través del contrato de arrendamiento que firmaste y sólo tú debes de tener acceso al mismo.  Siempre es recomendable cambiar alguna combinación de las chapas que dan acceso al inmueble, pues aunque parezca extraño, hay algunos propietarios que creen que tienen derecho a entrar a tu depa cuando se les ocurra.

 

Los caseros se quedan con el depósito.

Si al final del período del arrendamiento quedan daños diferentes al uso normal, tu casero cuantificará esos daños y los descontará del depósito.  También revisará si hay adeudos por servicios (luz, agua, cuotas de mantenimiento, etc.) y tendrá que descontarlos del mismo depósito.  

Sin embargo, sí existen algunos propietarios que se hacen como que la virgen les habla cuando se trata de devolver el depósito.

 

 

 

Como ves, muchos de estos mitos son sólo creencias populares, mientras que otros sí tienen alguna base.  En nuestro portal, podrás encontrar muchas herramientas que te pueden ayudar a realizar mejores arrendamientos, tanto cuando juegas el papel de arrendador como cuando eres el arrendatario.  Y lo mejor de todo, lo harás directamente tú.  Sin intermediarios y sin comisión.

 

3 comentarios

Me parece muy interesante

Carlos

Las polizas de servicios juridicos no son garantias. Es olo un contrato de serviciso de representacion legal pagado por adelantado entre varios. Por favor no engañen a la gente

Ricardo

Las pólizas de servicios jurídicos no son un contrato de representación legal, son un compromiso futuro extendido por un abogado litigante (o grupo empresarial) para actuar en favor del beneficiario (el propietario) cuando la contraparte (el inquilino) incurre en algún incumplimiento contractual. Es decir, garantizan que el proceso jurídico en favor del propietario se llevará a cabo.

Réntalo Ya